(tragedia)
canto la canción de barcos hundiéndose
en un suave, dormido mar.
una canción de lentas subidas y bajadas
una canción donde las abstenciones son solo restricciones
algunos dicen que un océano cansado lo destroza todo
otros dicen que finalmente lo está uniendo
en esta canción, los ritmos
son pies en estas cubiertas;
niños corren, y amantes bailan
manos que alcanzan a otras y
al aire porque las notas hacen a estos cimbales sonar,
y cuando son traídas a sus lados
sin más que ideas para el mañana,
esas manos hacen a los cimbales estallar.
y en esta canción, dedos sobre cuerdas
están en busca de una verdad de algún tipo
y vivimos en la luz de las notas
que golpeamos.
y en canciones como ésta,
todos ellos se amalgaman,
buscando a otros como ellos mismos...
y en esta canción
encontramos un camino para seguir a todos o a ninguno,
para aceptar estos fines o desafiarlos -
pero estas notas siguen martillando...
y cuando nadie recuerde donde estos
barcos fueron construidos,
o sepa si acaso llegaron a casa,
su legado vive aún en canciones como ésta.
y cuando cantes esta cancion,
los amantes bailarán,
y esas verdades serán encontradas...
esas notas y cimbales,
y océanos y dedos se alzarán de nuevo
aunque por ahora, se desvanecen
(tumba)
algunos réquiems deben componerse
para espíritus todavía anclados a este mundo.
un hombre le hace el amor a la pena
cuando las sagradas fauces de la inquietud
le traen solo carga
cuando sus verdades son polillas en la niebla
ellos susurran "oh! apoteosis. oh santa bombilla de luz."
él aprende que es sombra, no solo oscuridad
lo que da forma a la noche.
pero antes de que nos vayamos vamos a poner alguna definición a la libertad, a lo divino
nuestras gargantas, nuestras cuerdas vibrando salvajemente
y con ese sonido vamos a traer el aire a las llamas!
(progreso)
y esas llamas lo devoran todo!
no le tememos a la inundación, no le tememos a la sequía
no le tememos al pico, ni al valle aledaño
no le tenemos miedo a la canción
solo tememos su final
solo tememos su consumación
así que adelante!
cuando éramos jóvenes
nuestras madres nos miraban a los ojos
ante y por sobre todo
oh, esos anchos campos de alto trigo
y, oh, esas transitadas calles
húmedo de la noche
y brillante! con semáforos
cómo hacen para inspirar
cómo hacen para contar de una firme postura contra el tiempo,
para contarle a los niños que sus luces nunca podrán desvanecerse,
y las palabras que escuchamos a nuestros padres decir
eran un hilo tan dulce
está cubierta de hormigas, todavía colgadas sobre nuestras cabezas, a través de esta tierra
pero ahora, tan extraños destinos!
nuestra más querida y más dulce esperanza ha muerto,
qué amorosamente ella nos tenía mientras dormíamos
qué maternalmente ella apoyaba sus cansadas manos sobre nuestros ojos despiertos,
cómo fue ella críada tan quieta, sirviendo delicadamente las lágrimas que lloramos.
pronto, amigos, deben enterrarla en sus pechos así como lo hice en el mío
y alzarse, alzarse, alzarse, alzarse
porque aunque los momentos apretan ahora nuestras suelas y hogares como olas,
con una vigilia miedosa, nos pusimos de frente a las próximas mareas
solo para encontrar que tales océanos se han secado
oh, destino, fuiste tan insensato!
si nuestras madres nos han enseñado algo, es que no hay vergüenza en una
luz mortecina
pero en su lugar, una pálida mundana belleza
así que estén cansados, buenos niños
estén cansados, pero sean fuertes, en una palabra: perseveren
porque cuánto más tenue la luz, más tiempo brillará cuando ya no estemos.
(máquina)
en ese pico
hemos enjaulado a dios
en la gloria de nuestros engranajes
y una canción resuena por la muerte en mano
porque los dioses no progresan y una máquina no puede regocijarse
aquello que no puede morir no puede progresar
(agua)
aunque toda esperanza esté deshecha
todos los océanos se hayan secado
pronto llueve
llueve, llueve, llueve!
(himno)
y entonces, nuestra reunión es a través de esto,
un grandioso, seco, dorado lugar,
y, viendo que ningún hombre nos salva,
salvo aquellos que realmente conocemos,
miramos, con nuestros maternales ojos
a cada uno,
porque
hemos visto que solo sus lágrimas
pueden traer vida aquí de vuelta.
canto la canción de barcos hundiéndose
en un suave, dormido mar.
una canción de lentas subidas y bajadas
una canción donde las abstenciones son solo restricciones
algunos dicen que un océano cansado lo destroza todo
otros dicen que finalmente lo está uniendo
en esta canción, los ritmos
son pies en estas cubiertas;
niños corren, y amantes bailan
manos que alcanzan a otras y
al aire porque las notas hacen a estos cimbales sonar,
y cuando son traídas a sus lados
sin más que ideas para el mañana,
esas manos hacen a los cimbales estallar.
y en esta canción, dedos sobre cuerdas
están en busca de una verdad de algún tipo
y vivimos en la luz de las notas
que golpeamos.
y en canciones como ésta,
todos ellos se amalgaman,
buscando a otros como ellos mismos...
y en esta canción
encontramos un camino para seguir a todos o a ninguno,
para aceptar estos fines o desafiarlos -
pero estas notas siguen martillando...
y cuando nadie recuerde donde estos
barcos fueron construidos,
o sepa si acaso llegaron a casa,
su legado vive aún en canciones como ésta.
y cuando cantes esta cancion,
los amantes bailarán,
y esas verdades serán encontradas...
esas notas y cimbales,
y océanos y dedos se alzarán de nuevo
aunque por ahora, se desvanecen
(tumba)
algunos réquiems deben componerse
para espíritus todavía anclados a este mundo.
un hombre le hace el amor a la pena
cuando las sagradas fauces de la inquietud
le traen solo carga
cuando sus verdades son polillas en la niebla
ellos susurran "oh! apoteosis. oh santa bombilla de luz."
él aprende que es sombra, no solo oscuridad
lo que da forma a la noche.
pero antes de que nos vayamos vamos a poner alguna definición a la libertad, a lo divino
nuestras gargantas, nuestras cuerdas vibrando salvajemente
y con ese sonido vamos a traer el aire a las llamas!
(progreso)
y esas llamas lo devoran todo!
no le tememos a la inundación, no le tememos a la sequía
no le tememos al pico, ni al valle aledaño
no le tenemos miedo a la canción
solo tememos su final
solo tememos su consumación
así que adelante!
cuando éramos jóvenes
nuestras madres nos miraban a los ojos
ante y por sobre todo
oh, esos anchos campos de alto trigo
y, oh, esas transitadas calles
húmedo de la noche
y brillante! con semáforos
cómo hacen para inspirar
cómo hacen para contar de una firme postura contra el tiempo,
para contarle a los niños que sus luces nunca podrán desvanecerse,
y las palabras que escuchamos a nuestros padres decir
eran un hilo tan dulce
está cubierta de hormigas, todavía colgadas sobre nuestras cabezas, a través de esta tierra
pero ahora, tan extraños destinos!
nuestra más querida y más dulce esperanza ha muerto,
qué amorosamente ella nos tenía mientras dormíamos
qué maternalmente ella apoyaba sus cansadas manos sobre nuestros ojos despiertos,
cómo fue ella críada tan quieta, sirviendo delicadamente las lágrimas que lloramos.
pronto, amigos, deben enterrarla en sus pechos así como lo hice en el mío
y alzarse, alzarse, alzarse, alzarse
porque aunque los momentos apretan ahora nuestras suelas y hogares como olas,
con una vigilia miedosa, nos pusimos de frente a las próximas mareas
solo para encontrar que tales océanos se han secado
oh, destino, fuiste tan insensato!
si nuestras madres nos han enseñado algo, es que no hay vergüenza en una
luz mortecina
pero en su lugar, una pálida mundana belleza
así que estén cansados, buenos niños
estén cansados, pero sean fuertes, en una palabra: perseveren
porque cuánto más tenue la luz, más tiempo brillará cuando ya no estemos.
(máquina)
en ese pico
hemos enjaulado a dios
en la gloria de nuestros engranajes
y una canción resuena por la muerte en mano
porque los dioses no progresan y una máquina no puede regocijarse
aquello que no puede morir no puede progresar
(agua)
aunque toda esperanza esté deshecha
todos los océanos se hayan secado
pronto llueve
llueve, llueve, llueve!
(himno)
y entonces, nuestra reunión es a través de esto,
un grandioso, seco, dorado lugar,
y, viendo que ningún hombre nos salva,
salvo aquellos que realmente conocemos,
miramos, con nuestros maternales ojos
a cada uno,
porque
hemos visto que solo sus lágrimas
pueden traer vida aquí de vuelta.
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