Una parte de mí entiende los problemas, las preocupaciones fatales.
Otra parte solo entiende los propios.
No están conectadas entre ellas, pero un conciente contraplano las incluye y las sufre.
El fuego, indivisable y profundo, choca y consume la roca, paciente y diligente.
A veces es cuestión de esperar, y tomarte en silencio.
Otra parte solo entiende los propios.
No están conectadas entre ellas, pero un conciente contraplano las incluye y las sufre.
El fuego, indivisable y profundo, choca y consume la roca, paciente y diligente.
A veces es cuestión de esperar, y tomarte en silencio.