miércoles, 22 de agosto de 2012

Motimoti

Y vas a la facultad, y ya no sentís nada por eso que te inspiraba y te dejaba boquiabierto.
Y te juntás con tus amigos de siempre, y te ponés una máscara, repitiendo "sí, todo bien".
Y te juntás con tus amigos de ahora, dónde claramente no tenés lugar.
Y te escapás, te ahogás, pero los deberes y las responsabilidades te lo impiden.
Y buscás una solución, pero ninguna te gusta.

No me gusta nada. A todo le perdí el gusto. Sólo me quedan los escapes: la música, los libros, y las infinitas pequeñas cosas inútiles. Eso es lo único que disfruto realmente.

Me siento atrapado en un círculo vicioso improductivo. En una maraña burocrática, que sólo me da salidas que chocan (y rompen) conmigo. Como si estar vivo fuese un servicio, con un costo que ya no quiero pagar, pero que tampoco quiero dejar de consumir.

Y todas las cosas te llevan a la misma idea, la idea de total enajenamiento y falta de lugar. Todas las cosas me hacen pensar en lo perdido e incómodo que estoy, y en lo lejos que estoy de encontrar (me) ese lugar.

Surge un nuevo problema; el sentido. Qué sentido tiene todo esto? Es decir, cuál es el motivo de todo este gran y relativo problema? Es la misma necesidad que tiene un fumador, al no haberse fumado su cigarrillo durante mucho tiempo; una necesidad ficticia, cuya solución es el vicio. Porque el próximo cigarrillo que satisfaga la necesidad, va a generar una nueva, y hasta aun más fuerte.
Dejar de fumar? No quiero dejar de vivir! Quiero resolver el círculo vicioso. Quiero satisfacer esa necesidad, y deshacerme de ella.

Algo que me asusta, y me impresiona a la vez, es lo mucho que me miento a mí mismo. Y no sé bien por qué. Supongo que es para escapar, para no tener que lidiar con las cosas a las que estoy obligado. Entonces me pregunto, a qué estoy obligado? A servir. A dar algo. Estudiar, trabajar, rendir cuentas, lo que corresponda. De dónde surge esta obligación? Por qué no puedo escapar de ella? Con mucho gusto lo haría, y lo hice durante unos pocos años. Pero de un momento para el otro, me dejó de gustar, ya no disfruto haciéndolo.

Necesito que regrese a mí esa motivación mágica (que jamás supe que tenía hasta ahora), y volver a hacer las cosas.