martes, 8 de noviembre de 2011

Agaetis Byrjun (Pt. 3)

Por qué tanta teoría no la vemos aplicada? Será que no queremos cumplir nuestros sueños? Será que preferimos aceptar nuestra realidad tal cual es y conformarnos con la lista de ilusiones rotas? Lo dudo. Miedo, tal vez?

La diferencia entre decirle a esa mujer que la querés como más que tu amiga, ponerle llave a la puerta de tu casa y organizar un mes de compras en una hora es prácticamente nula. El común denominador no deja de ser la inseguridad eterna.

Qué tal si aprendemos a manejar el miedo? A convivir con él y hacerlo parte de nosotros, más como un guía que como una amenaza. Yo creo que ese es un comienzo aceptable.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Agaetis Byrjun (Pt. 2)

Y la esperanza? Se fue, junto a la ilusión y la realidad.
Dónde están? A decir verdad, siguen ahí, pero no van a aparecer mientras creas que algo puede pasar de la nada, que todos los finales van a ser como vos quisiste, y que la gente y las relaciones se van a mantener constantes durante mucho tiempo.

Sin realidad no hay ilusión. Encontrarla a ella nos va a llevar directo a su hipnotizante hermana. Lamentablemente, es difícil encontrarla, si es lo que nos rodea y nos impone su circunstancia. El tema sería encontrar la "esencia" de la realidad, el núcleo verdadero de eso que limita y provoca nuestra vida.

Acaso está la realidad en los "amigos para siempre"? En los amores no correspondidos? En la nada y el silencio? Tal vez esté en la transparencia, en el reflejo inalterado de las cosas; después de todo, sería irónico que la realidad no se muestre tal cual es.

Supongamos que encontramos nuestra realidad. Es fácil ver ahora que la ilusión no es más que el sombrío complemento de lo anterior, lo que llena los espacios vacíos (y rotos), o simplemente el deseo insulso de una vida sin cambios, en el supuesto caso de una realidad apetecible.

Ahora sabríamos qué tenemos, qué no, y qué queremos. Así, podríamos forjar la esperanza de que ambas se mezclen y confundan, dándonos la satisfacción de una realidad gustosa (y adulterada) y una ilusión completa (y por lo tanto, ya inexistente).

Agaetis Byrjun (Pt. 1)

Basicamente, nos controla el miedo. Ni el hambre, ni el sueño, ni el instinto sexual. El miedo.

Miedo a estar solos, miedo a estar aburridos, miedo a sentirnos mal, miedo a lo desconocido, miedo a lo que nos acecha.

Miedo a no saber como empezar, ni como seguir.