Muchas veces hemos visto a los ojos a alguien. Cruzar miradas. Y muchas veces, tal vez, hemos visto dentro de esa mirada, como si las esferas vidriosas diesen más información de la que muestran.
Pero hay una sensación más allá de eso. Que dicho ojo vea dentro tuyo, y entienda todo el sentimiento y pensamiento que se transmitía en tu mirada inicial. Es la más grandiosa absorción de una mente a la otra, el último paso en la conexión humana: la transparencia.
Ni hambre, ni sueño, ni libido, ni orgullo, ni felicidad. Solo con esa sensación podría morir. O mejor dicho, solo de esa sensación podría vivir.
Pero hay una sensación más allá de eso. Que dicho ojo vea dentro tuyo, y entienda todo el sentimiento y pensamiento que se transmitía en tu mirada inicial. Es la más grandiosa absorción de una mente a la otra, el último paso en la conexión humana: la transparencia.
Ni hambre, ni sueño, ni libido, ni orgullo, ni felicidad. Solo con esa sensación podría morir. O mejor dicho, solo de esa sensación podría vivir.