Conocí a un hombre capaz de todo. Admirado por todos, invencible. Un hombre que llevaba al mundo a sus pies, y al cielo en sus hombros.
Conocí a un hombre que lloraba para limpiarse, gritaba para invocar el silencio, y destruía para reconstruir a partir de los escombros.
Este hombre no es más que una de las versiones de sí mismo. Este hombre también es débil, siente el frío correr por sus venas. Este hombre sabe que los domingos, cuando se va a dormir, ya no es invencible, que el viento nocturno le cristaliza el alma.
Conocí más que un hombre, conocí a la persona detrás de ese hombre. Podría ser mujer, joven, anciano, o incluso sólo una idea.
Esta persona tiene miles de facetas, miles de formas, todas verdaderas; no hay en ella mentiras ni sombras, sino transparencia y vida.
Conocí a una persona capaz de vivir, y querer vivir.
Ya no te conozco...
Conocí a un hombre que lloraba para limpiarse, gritaba para invocar el silencio, y destruía para reconstruir a partir de los escombros.
Este hombre no es más que una de las versiones de sí mismo. Este hombre también es débil, siente el frío correr por sus venas. Este hombre sabe que los domingos, cuando se va a dormir, ya no es invencible, que el viento nocturno le cristaliza el alma.
Conocí más que un hombre, conocí a la persona detrás de ese hombre. Podría ser mujer, joven, anciano, o incluso sólo una idea.
Esta persona tiene miles de facetas, miles de formas, todas verdaderas; no hay en ella mentiras ni sombras, sino transparencia y vida.
Conocí a una persona capaz de vivir, y querer vivir.
Ya no te conozco...
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