jueves, 7 de junio de 2012

Arctic Plateau

Estos últimos días estuvo haciendo mucho frío en mi ciudad.
A veces creo que ese frío va más allá de lo climatológico, de lo atmosférico.

Quisiera decir "Basta!" y que me invada una ilusión de calidez suficiente para ponerme la piel de gallina.
Pero el frío es algo que va más allá de las peticiones o sensaciones.

Quisiera unirme a todo, estar en armonía con mi alrededor.
Pero el frío es algo que va más allá de la pertenencia o la conectividad.

Me siento solo, aburrido, y monótono. Quisiera desgarrar las fibras de esta meseta, e imponer un cambio irresistible.
Pero el frío es algo que va más allá de la rutina o el progreso.

Hace mucho frío. Tengo mucho frío. Las estufas están prendidas, las ventanas están cerradas, y las camperas están abrochadas.
Pero el frío parece penetrar todas las defensas, y congelar las ideas cálidas. Las ideas frías sobreviven, y se vuelven poderosas. Las ideas tiernas y soleadas dejan de ser buenas ideas.

De qué servirá que salga el sol con este frío? De qué servirán los guantes y las medias? De qué servirá tapar a los hombres con mantas, abrazar a los niños, y preparar infusiones?

Quiero que el frío me destruya, que el frío lo pulverice y desintegre todo.

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